jueves, 31 de diciembre de 2015

EL MARIDO DE MI HERMANA (4d10)

Resulta no ya difícil sino doloroso juzgar una película como esta, un producto destinado al entretenimiento más pasajero y trivial que, aun contando con un trío de actores carismáticos (y algún secundario de relumbrón) carece de las más mínimas pretensiones artísticas que permitan rascar siquiera un mísero aprobado al invento.
Cierto es que en el terreno de las comedias románticas todo está ya  muy trillado y es tentador contentarse con muy poco, pero lo cierto es que a priori había elementos que invitaban a pensar que esta comedieta podría hacerse un hueco en la medianía general, aspirando incluso a sobresalir ligeramente merced a algún diálogo inteligente (y la excusa de que tanto el protagonista como su padre sean profesores universitarios especializados en el terreno de los románticos le iba que ni pintado) y alguna vuelta de tuerca que destacara entre lo trillado del argumento.
Pero a la postre, viendo el despropósito fílmico que ha parido un director, Tom Vaughan, que va de mal en peor, con un guion tan errático que uno no tiene ni idea de lo que pretendía contar su autor, ni siquiera el trío de guapos (mucho mejor actores de lo que demuestran en esta película) salva la función.
Vale que el argumento sea previsible (un profesor se enamora de su alumna y se casa precipitadamente con ella debido a su embarazo, pero con el tiempo descubren que no están enamorados y que es la hermana de ella quien realmente le hace temblar el corazón a él), pero si por lo menos estuviese bien desarrollado uno podría contentarse con esas migajas de carisma que derrochan sus desaprovechados protagonistas. Pero un ritmo errático, un  montaje confuso y unas relaciones mal dibujadas hacen que este film, que pasó desapercibido en su momento y que he recuperado en los albores del año gracias a la segunda oportunidad (a todas luces inmerecida) que algunos cines le han otorgado, hacen que su visionado sea una triste pérdida de tiempo.
Es todo tan superfluo, tan nimio, que ni siquiera tiene los arrestos suficientes para llegar a ser una mala película. Es, simplemente, una sosería fílmica que solo se puede recomendar a un público muy conformista en una tarde de domingo sin futbol. No da para más.

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